IDENTIFICAN EN EL KIMCHI UNA BACTERIA CAPAZ DE AYUDAR A ELIMINAR EL DOBLE DE MICROPLÁSTICOS DE TU CUERPO

¿Es posible combatir la amenaza invisible de los nanoplásticos con algo tan sencillo como un alimento fermentado? Un estudio revela que una bacteria específica presente en el kimchi actúa como una barrera física en el intestino, atrapando las partículas de plástico antes de que lleguen a la sangre.

Vivimos en la era de los polímeros. Los microplásticos y sus hermanos menores, los nanoplásticos, han dejado de ser solo una preocupación medioambiental para convertirse en una realidad biológica dentro de nuestro propio organismo. Estas partículas, invisibles al ojo humano, se han detectado en la sangre, en los pulmones e incluso en la placenta, planteando un desafío sin precedentes para la salud pública.

Sin embargo, la respuesta a este problema industrial podría residir en un proceso biológico milenario: la fermentación. Una investigación publicada en la revista Bioresource Technology ha identificado una estrategia de biorremediación intestinal basada en el uso de bacterias lácticas de grado alimentario. El estudio demuestra que ciertas cepas de Lactobacillus plantarum, aisladas del kimchi tradicional coreano, tienen la capacidad de mitigar la absorción de nanoplásticos en el tracto digestivo. Los datos son contundentes: en modelos animales, la presencia de estas bacterias no solo impidió que los plásticos atravesaran la barrera intestinal, sino que ayudó a eliminar el doble de microplásticos a través de las heces.

Este hallazgo aporta una perspectiva técnica valiosa sobre la biosorción, el proceso por el cual una célula viva es capaz de atrapar contaminantes en su membrana. La relevancia de este trabajo reside en que propone una herramienta biológica accesible para reducir la potencial carga tóxica de los plásticos en el cuerpo, transformando un residuo biológico de la fermentación en una barrera de defensa activa.

La física de la superficie celular: bacterias que actúan como imanes
Para entender cómo una bacteria puede “limpiar” nuestro intestino de plásticos, debemos alejarnos de la idea de los probióticos como simples ayudantes de la digestión y observarlos como ingenieros de superficies. El estudio de la UCSF y otras instituciones colaboradoras se centró en las propiedades fisicoquímicas de la pared celular de Lactobacillus plantarum.

A diferencia de lo que ocurre en otros procesos biológicos, estas bacterias no “comen” ni degradan el plástico. Lo que sucede es un fenómeno de adsorción (que no absorción) pasiva. La superficie de estas bacterias lácticas posee una combinación única de carga eléctrica e hidrofobicidad que las hace extremadamente atractivas para las partículas de poliestireno y otros nanoplásticos comunes. Gracias a la estructura de sus exopolisacáridos, unas cadenas de azúcares que envuelven a la bacteria, estas actúan como una superficie de contacto donde los nanoplásticos quedan anclados de forma física. La ciencia indica ahora que la afinidad fisicoquímica de la superficie celular de estas bacterias permite capturar las partículas de plástico en la luz del intestino, evitando que estas pequeñas piezas de polímero inicien su viaje hacia el torrente sanguíneo a través de las paredes intestinales.

Esta capacidad de biosorción selectiva es lo que convierte a la cepa del kimchi en un aliado estratégico. El proceso de fermentación del kimchi parece seleccionar de forma natural a las bacterias con mayor capacidad de unión a polímeros, ya que estas estructuras de superficie también son útiles para que la bacteria se adhiera a las superficies vegetales durante el proceso de acidificación del alimento.

El modelo animal y el incremento en la excreción
Uno de los puntos más sólidos del rigor científico de esta investigación es la validación en modelos de laboratorio con ratones. Los investigadores administraron concentraciones controladas de nanoplásticos de poliestireno a dos grupos de sujetos: uno con una dieta estándar y otro suplementado con la cepa específica de Lactobacillus plantarum.