DESCUBREN POR QUÉ ESTE GRAN REPTIL MARINO QUEDÓ FOSILIZADO EN 3D DURANTE 183 MILLONES DE AÑOS

Un nuevo análisis geoquímico revela que la preservación casi perfecta de un ictiosaurio jurásico no se debió solo a la ausencia de oxígeno.

Durante décadas, la explicación parecía sencilla: si un animal moría en un fondo marino sin oxígeno, se descomponía más despacio y tenía más opciones de fosilizarse bien. Pero un nuevo estudio sobre un ictiosaurio hallado en la famosa lutita de Posidonia, en Alemania, complica —y mejora— mucho esa historia: no bastó con la falta de oxígeno. También hizo falta una pequeña fábrica química microbiana dentro del propio cadáver.

Centrado en un ejemplar parcial de ictiosaurio de unos 183 millones de años preservado en tres dimensiones dentro de una concreción carbonatada. Y no es un detalle menor: muchos fósiles marinos del Jurásico aparecen aplanados por el peso de los sedimentos acumulados durante millones de años. Este, en cambio, conservó volumen, cavidades internas y una arquitectura ósea sorprendentemente intacta.

Ciencia
Ni el barro ni el azar: descubren por qué este gran reptil marino quedó fosilizado en 3D durante 183 millones de años. Un nuevo análisis geoquímico revela que la preservación casi perfecta de un ictiosaurio jurásico no se debió solo a la ausencia de oxígeno.

Científicos explican por primera vez cómo se formó uno de los fósiles marinos tridimensionales más sorprendentes

Durante décadas, la explicación parecía sencilla: si un animal moría en un fondo marino sin oxígeno, se descomponía más despacio y tenía más opciones de fosilizarse bien. Pero un nuevo estudio sobre un ictiosaurio hallado en la famosa lutita de Posidonia, en Alemania, complica —y mejora— mucho esa historia: no bastó con la falta de oxígeno. También hizo falta una pequeña fábrica química microbiana dentro del propio cadáver.

Ese es, en esencia, el hallazgo que ha revelado un trabajo publicado en Communications Earth & Environment, centrado en un ejemplar parcial de ictiosaurio de unos 183 millones de años preservado en tres dimensiones dentro de una concreción carbonatada. Y no es un detalle menor: muchos fósiles marinos del Jurásico aparecen aplanados por el peso de los sedimentos acumulados durante millones de años. Este, en cambio, conservó volumen, cavidades internas y una arquitectura ósea sorprendentemente intacta.

El misterio no estaba fuera del fósil, sino dentro
Los ictiosaurios fueron grandes reptiles marinos con aspecto vagamente similar al de un delfín, aunque no tenían relación con los mamíferos marinos actuales. Poblaron los océanos durante buena parte de la era mesozoica y algunos de sus restos mejor conservados proceden precisamente de la Posidonia Shale, un yacimiento excepcional del Jurásico temprano.

El problema es que esos fósiles llevaban tiempo lanzando una señal contradictoria. El ambiente donde quedaron enterrados era anóxico e incluso euxínico —es decir, muy pobre en oxígeno y rico en sulfuro—, algo que encaja con una descomposición lenta. Sin embargo, los huesos mostraban rastros geoquímicos de oxidación, un proceso que, en principio, no debería dominar en un entorno así.

La investigación desmonta esa aparente paradoja. Alrededor del cadáver se formaron al menos tres “microambientes” químicos distintos: el sedimento que lo rodeaba, la concreción que acabó encapsulándolo y el interior de los huesos . Y cada uno siguió una historia química diferente.

Un cadáver convertido en laboratorio subterráneo
Tras hundirse en el fondo marino, el cuerpo del reptil empezó a degradarse en un entorno sin oxígeno. Ahí entraron en escena bacterias anaerobias capaces de alimentarse de la materia orgánica y de participar en el ciclo del azufre.

En el sedimento, los microbios reductores de sulfato favorecieron la formación de bicarbonato, y ese bicarbonato precipitó como calcita micrítica: en otras palabras, ayudó a construir una coraza mineral alrededor del animal. Esa concreción carbonatada actuó como una cápsula protectora. Aisló los restos del entorno, frenó deformaciones y estabilizó el conjunto antes de que el peso de los sedimentos lo aplastara.