Descubren en un abrigo rocoso de Colombia un catálogo de plantas medicinales con más de 7.800 años de antigüedad, utilizado por cazadores-recolectores miles de años antes de la llegada de la agricultura.

Un estudio arqueobotánico desarrollado en el yacimiento Cerro Montoya 1, ubicado en la Serranía de La Lindosa, ha identificado por primera vez de forma sistemática la farmacia vegetal empleada por los primeros pobladores de la Amazonia noroccidental. La investigación, publicada en la revista Frontiers in Environmental Archaeology, demuestra que miles de años antes de la agricultura, las comunidades locales ya utilizaban resinas, raíces y cortezas para tratar diversas dolencias.
El yacimiento, un abrigo rocoso a 273 metros de altitud en la base del Cerro Pinturas, conserva restos de ocupación humana casi ininterrumpida desde hace 12.600 años. Mediante la técnica de flotación de sedimentos, los arqueólogos recuperaron más de 52.000 fragmentos de restos botánicos —entre semillas, fitolitos y granos de almidón— que permitieron identificar 33 grupos de plantas distintos.
Remedios milenarios y usos tradicionales
La evidencia directa del uso de remedios terapéuticos se remonta a 7.800 años atrás, aunque la mayor variedad de plantas curativas se registra hace unos 2.000 años, coincidiendo con la aparición de la cerámica.
Entre las especies identificadas con propiedades medicinales, validadas por el conocimiento etnobotánico de pueblos actuales como los nukak, destacan:
- Resina de Copal (Protium): Hallada en forma de esferas translúcidas que conservan su aroma. Se utiliza tradicionalmente para resfriados y dolencias estomacales.
- Resina de Hymenaea courbaril: Empleada tradicionalmente por sus aplicaciones curativas.
- Rizoma de Costus cf. spiralis: Utilizado en infusiones para afecciones hepáticas y cálculos renales.
- Corteza de Byrsonima spicata: Reconocida por sus propiedades terapéuticas.
- Cataplasmas de Phytolacca rivinoides: Usadas por sus efectos cicatrizantes.
Alimentos ancestrales y la llegada de la coca
El estudio también aportó datos inéditos sobre la dieta prehistórica. Se hallaron restos de nuez de Brasil (Bertholletia excelsa) con una antigüedad de entre 7.000 y 7.200 años, lo que representa el registro más antiguo de esta especie en la región.
Hacia el Holoceno Tardío, en los niveles más recientes del yacimiento, se documentó la presencia de hojas de coca (Erythroxylum coca), junto con cultivos domesticados como maíz y yuca. Estos hallazgos demuestran la transición hacia un modelo que combinaba la recolección silvestre con la agricultura elemental.
El hallazgo en Cerro Montoya 1 evidencia que el conocimiento farmacológico de la Amazonia se desarrolló de forma continua a lo largo de doce milenios, sirviendo de puente entre las comunidades del pasado y las prácticas de medicina tradicional que persisten en la actualidad.
