En la sexta misiva de las últimas tres semanas, el capo reiteró que merece enfrentar un nuevo juicio y ser extraditado a México.

En el documento, redactado en un inglés confuso y con múltiples errores gramaticales, el exlíder del Cártel de Sinaloa sostiene que su condena es injusta y que no se respetaron sus derechos fundamentales durante el juicio que lo sentenció a cadena perpetua.
El capo sinaloense afirma tajantemente en su escrito que él no es responsable de la ola de violencia que azotó a México, señalando directamente al Gobierno mexicano como el verdadero culpable de todos los delitos violentos ocurridos durante su etapa de actividad. Guzmán asegura que nunca le hizo daño a nadie y que las acusaciones de asesinato y conspiración que pesan en su contra son fabricaciones diseñadas para convertirlo en un chivo expiatorio ante la opinión pública internacional.
Dentro de sus argumentos, “El Chapo” critica duramente la evidencia presentada por la fiscalía del Distrito Este de Nueva York, alegando que su condena se basó injustamente en el testimonio de un único testigo. En la carta, manifiesta no tener idea de a quiénes permitió testificar el gobierno federal en su contra, sugiriendo que hubo una manipulación de declaraciones para asegurar su encarcelamiento de por vida sin contar con pruebas físicas o testimoniales sólidas.
Asimismo, Guzmán intenta apelar al lado emocional y a su reputación en su país de origen, asegurando que en México no se le conocía por realizar actos malvados o actividades criminales. Según sus propias palabras, sus acciones en territorio mexicano estuvieron motivadas únicamente por el deseo de que su familia pudiera comer junta y gozar de una vida próspera, presentándose a sí mismo como un hombre de familia preocupado por el bienestar de los suyos.
