ROBO DE 210 ESTATUILLAS DE MOZART EMPAÑA HOMENAJE POR LOS 270 AÑOS DE SU NACIMIENTO

Más de dos tercios de la instalación artística de Ottmar Hörl han desaparecido en Salzburgo en lo que el autor califica como un “robo organizado”.

Un inusual y masivo hurto ha dejado sumida en el desconcierto a la ciudad natal de Wolfgang Amadeus Mozart. Más de 200 estatuillas doradas del afamado compositor austríaco han desaparecido de las instalaciones de la Fundación Mozarteum, opacando la exposición conceptual organizada para conmemorar los 270 años de su nacimiento.

La muestra, develada el pasado 15 de julio, contaba originalmente con 320 figuras de polímero de 50 centímetros de altura, diseñadas por el reconocido artista conceptual alemán Ottmar Hörl. En apenas dos semanas de exhibición, más de 80 piezas habían sido sustraídas; sin embargo, para este miércoles la cifra de estatuillas faltantes ascendió dramáticamente a 210.

Un saqueo a gran escala
Las piezas no solo poblaban los jardines de la antigua residencia del músico, sino también sus estancias interiores y varios pabellones. A pesar de que la organización contaba con un stock de reserva para reponer posibles hurtos menores, la magnitud del saqueo superó cualquier previsión.

Para complicar aún más el panorama:

Falta de suministros: El fabricante de las estatuas se encuentra de vacaciones, imposibilitando una producción de emergencia.

Masa crítica perdida: Más del 65% de la obra original ha desaparecido del recinto.

Valor comercial: Las piezas estaban destinadas a venderse por unos 100 euros (114 dólares) cada una al finalizar la muestra, descartando que el responsable se haya convertido en millonario, pero confirmando la logística del acto.

“Lo peor para un artista es cuando su obra se disuelve. No creo que se trate de visitantes aislados llevando recuerdos; esto es un robo organizado”, declaró Hörl a la agencia de noticias DPA.

El lado humano del genio
La intención de Hörl al concebir esta obra era alejar al compositor de la sobriedad habitual de los monumentos tradicionales. En las figuras doradas, Mozart aparece acompañado por Pimperl, su perro favorito, evocando los paseos que la familia del músico realizaba por el emblemático Jardín Mirabell.

“No quería hacer un monumento a Mozart, ya hay suficientes de esos. Quería mostrar su lado humano, que era un ser humano normal a pesar de su genio”, explicó el artista a The Associated Press.

Exposición abierta hasta el 30 de agosto
A pesar de las notables ausencias en el recorrido y la resignación de los organizadores, Hörl —quien ya sufrió el robo de una instalación completa de Richard Wagner en Bayreuth hace unos años— asume el incidente con serenidad filosófica:

“Esa es simplemente la naturaleza del espacio público. Cuando trabajas como artista en un espacio público, no debes quejarte de lo que ocurre allí; va desde la destrucción hasta el robo. Así es”.

La exposición, con sus estatuillas sobrevivientes notablemente más espaciadas entre sí, continuará abierta al público en Salzburgo hasta el próximo 30 de agosto.