Cada 29 de septiembre se reconoce el valor histórico de este cultivo y el esfuerzo de las comunidades campesinas e indígenas que preservan la milpa

En México, hablar de maíz es hablar del alimento fundamental que llega diariamente a millones de hogares, pero también de las comunidades que lo cultivan, de los saberes agronómicos heredados y de una historia ancestral que antecede a la formación del Estado mexicano. Cada 29 de septiembre se conmemora el Día Nacional del Maíz, una fecha oficializada tras la publicación de su decreto en el Diario Oficial de la Federación el 24 de noviembre de 2023, con el propósito de visibilizar la trascendencia de este grano en la alimentación, la economía y el patrimonio cultural del país.
Un legado de miles de años
El maíz es pilar indispensable de los pueblos originarios, de sus dinámicas agrícolas, rituales y cosmovisión. De acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el proceso de domesticación del maíz a partir del teocintle se remonta a miles de años atrás, siendo el motor determinante para el desarrollo de sistemas productivos sustentables como la milpa.
Esta tradición milenaria se mantiene activa en los campos mexicanos gracias al trabajo continuo de campesinas y campesinos que siembran razas nativas y resguardan semillas criollas.
Centro de origen y riqueza gastronómica
México es reconocido internacionalmente como centro de origen y diversificación del maíz. Cifras de la Secretaría de Agricultura indican que en el territorio nacional se registran 64 razas de maíz, de las cuales 59 son nativas y cinco fueron introducidas.
Esta diversidad biológica se traslada directamente a la mesa. Platillos emblemáticos como la tortilla, los tamales, el pozole, los tlacoyos, los esquites, las tlayudas, así como bebidas ancestrales entre las que destacan el pozol, el pinole y una gran variedad de atoles, estructuran la riqueza gastronómica nacional.
Saberes y biodiversidad: La Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO) resalta que las variedades mexicanas de maíz son el fruto de un proceso continuo de selección y adaptación a múltiples nichos ecológicos, realizado durante milenios por comunidades indígenas y agrícolas.
El factor humano detrás de la milpa
Detrás del consumo cotidiano de una tortilla opera una extensa cadena productiva y social. El ciclo involucra la preparación de la tierra, la selección fenotípica de la semilla, la siembra, el cuidado de la milpa, la cosecha y la distribución comercial en mercados locales y centros urbanos.
Por ello, la conmemoración adquiere un carácter eminentemente social: valorar el grano implica reconocer de forma directa el trabajo de las personas que garantizan la soberanía y continuidad alimentaria en México.
El Día Nacional del Maíz representa una invitación a ponderar este cultivo no solo como un insumo básico, sino como un eje que articula territorio, trabajo, memoria e identidad. Recordar el origen del maíz reitera que, en cada tortilla compartida, se preserva un fragmento vivo de la historia de México.
