“Castaños en flor”, pintado en los últimos meses de vida del artista neerlandés, será subastado en Nueva York por unos 180 millones de dólares y apunta a batir un récord mundial.

Cientos de amantes del arte e inversores hicieron fila en Hong Kong para admirar de cerca una obra maestra de Vincent van Gogh que no se expone al público desde hace más de seis décadas. La pintura, que se encuentra en exhibición itinerante a cargo de la casa de subastas Sotheby’s, ha desatado un auténtico fervor internacional antes de su venta oficial en Nueva York.
Se trata de “Castaños en flor” (Châtaigniers en fleurs), un óleo elaborado en mayo de 1890 durante los fructíferos pero atormentados días finales del pintor en el pueblo francés de Auvers-sur-Oise, poco antes de su fallecimiento a los 37 años. La icónica composición, que plasma la majestuosidad de un enorme castaño con una copa florida, representa el clímax de una etapa creativa llena de pasión, color y energía frenética, tras la salida del artista del centro psiquiátrico de Saint-Rémy-de-Provence.
Un hito histórico para el mercado del arte
Se estima que la obra alcanzará los 180 millones de dólares durante la puja programada para el próximo 18 de noviembre, un monto que podría marcar un nuevo récord de subasta para una pintura de Van Gogh.
Scott Niichel, especialista del departamento de arte moderno y contemporáneo de Sotheby’s en Nueva York, destacó la relevancia del evento:
“Se trata de un momento de extraordinario optimismo, energía frenética, entusiasmo, pasión y color en la obra del artista. Este tipo de pinturas rara vez salen al mercado, por lo que atraerá la atención global de coleccionistas, museos e inversores.”
La expectación creada por esta subasta pondrá a prueba la solidez del mercado del arte de alta gama. A pesar de la incertidumbre económica global, los grandes coleccionistas continúan compitiendo ferozmente por adjudicarse piezas históricas y escasas.
Pasión que cruza fronteras
El magnetismo de la obra ha movilizado a admiradores de toda la región. “Nunca había oído hablar de este cuadro, así que quería verlo con mis propios ojos”, relató Li Shanshan, un aficionado de 50 años que viajó durante dos horas y media desde Shenzhen para contemplar el lienzo.
“Castaños en flor” se venderá junto a una prestigiosa colección de doce obras pertenecientes al mismo propietario que permanecieron ocultas al público durante décadas, entre las que destacan Arlequín de Paul Cézanne y El jardín de las Tullerías de Claude Monet.
De la familia Van Gogh a las grandes colecciones privadas
El cuadro cuenta con un linaje histórico excepcional. Tras la muerte de Vincent van Gogh en julio de 1890, la pintura pasó a manos de su hermano Théo, siendo custodiada posteriormente por su viuda, Johanna van Gogh-Bonger, y su hijo Vincent Willem.
A lo largo del siglo XX, la pieza perteneció al célebre editor alemán Samuel Fischer —fundador de S. Fischer Verlag— y más tarde al productor musical y cinematográfico estadounidense George “Buddy” DeSylva, cofundador de Capitol Records. En 1953, fue adquirida por la influyente coleccionista Harriet Harris-Jonas, cuya colección privada era tan relevante que el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York organizaba visitas selectas a su apartamento en la Quinta Avenida para apreciarla. Ahora, tras más de seis décadas en la penumbra, la obra maestra se prepara para escribir un nuevo capítulo en la historia del arte.
