La científica del MIT pionera en ingeniería de software falleció a los 90 años dejando un legado que transformó la exploración espacial y la tecnología moderna.

Margaret Hamilton, pionera de la informática que lideró el desarrollo de software para el programa espacial Apolo de la NASA, murió a los 90 años, según informó el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).
A través de un comunicado, la institución destacó la relevancia histórica de su trayectoria: “Durante más de dos décadas en el MIT, Hamilton abrió nuevos caminos en la informática y la ingeniería. Su trabajo revolucionario incluyó liderar el equipo que programó los primeros ordenadores que llevaron a los seres humanos a la Luna”.
Nacida en Paoli, Indiana, en 1936, Hamilton comenzó sus estudios de matemáticas en la Universidad de Michigan en 1955 y posteriormente se trasladó al Earlham College, donde se licenció en matemáticas con una especialización secundaria en filosofía en 1958. Su vínculo con el MIT comenzó en 1959 y se extendió hasta mediados de la década de 1970.
Forjadora de una nueva era científica
Además de su contribución fundamental a la carrera espacial, Hamilton es reconocida por haber consolidado la ingeniería de software como una disciplina académica y profesional propia. Al recordar su labor en el programa Apolo, la propia Hamilton afirmó: “Mirando atrás, fuimos las personas más afortunadas del mundo. No había más remedio que ser pioneros”.
Olivier de Weck, profesor de la cátedra del Programa Apolo y director interino del Departamento de Aeronáutica y Astronáutica del MIT, valoró el alcance de su trabajo: “Decir que Margaret Hamilton fue una pionera —decir que se adelantó a su tiempo— sería quedarse muy corto. Fue ingeniera de software en una época en la que este campo estaba en sus inicios; no solo desarrolló un código avanzado por sí misma, sino que también lideró un equipo que utilizó esa tecnología incipiente para crear uno de los sistemas más complejos que la humanidad había logrado jamás”.
De Weck añadió que la científica ha sido una fuente constante de inspiración para generaciones de ingenieros, destacando su enfoque en la prevención de errores y en lo que ella denominaba “gestionar lo desconocido”.
Un legado reconocido globalmente
Autora de más de 130 publicaciones, tras su paso por el MIT Hamilton se convirtió en una exitosa empresaria y directora ejecutiva en el sector informático.
Su carrera fue galardonada con numerosos reconocimientos, entre los que destaca la Medalla Presidencial de la Libertad en 2016, concedida por el entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama. En la mención del galardón se subrayó que “Hamilton definió nuevas formas de ingeniería de software y ayudó a impulsar una industria que cambiaría para siempre la historia de la humanidad. Su arquitectura de software propició grandes avances para el ser humano, al escribir el código que permitió a Estados Unidos llegar a la Luna”.

