DESCUBREN QUE EL 19 % DE LOS BUSTOS IMPERIALES ROMANOS DE HISPANIA SON RETRATOS RECICLADOS DE OTROS EMPERADORES

¿Cómo se fabricaba la memoria en Roma? Un nuevo análisis de 2.000 bustos imperiales desvela que el reciclaje escultórico fue una eficaz herramienta de propaganda. Roma borraba literalmente el rostro de sus malos emperadores.

En el año 96 d. C., el Senado declaró la damnatio memoriae de Domiciano: la condena oficial de su memoria. Ordenó destruir sus imágenes a lo largo y ancho del Imperio romano. Sin embargo, a continuación ocurrió algo inesperado. Muchos escultores tomaron los mármoles del tirano y los volvieron a tallar, dándoles a las imágenes el rostro del nuevo emperador Nerva. Una investigación reciente, publicada en el Journal of Roman Archaeology y firmada por Francesca Bologna y Raffaella Bucolo, rastrea este fenómeno con una exhaustividad sin precedentes. Las investigadoras han logrado reconstruir un catálogo de más de 2.000 retratos imperiales que revela los entresijos del reciclaje escultórico en la antigua Roma.

El estudio analiza todos los retratos masculinos de emperadores romanos desde Augusto hasta Carino (es decir, del 27 a. C. al 285 d. C.) para determinar cuántos de ellos surgieron de remodelaciones de efigies previas. Las autoras examinan los emperadores cuyas efigies se volvieron a tallar con mayor frecuencia, en qué regiones del Imperio romano proliferó la práctica y con qué grado de profundidad intervenían los escultores en las esculturas marmóreas. Los resultados cuestionan ideas largamente asumidas sobre el poder, la memoria y la propaganda en Roma.

Nerón, el más retallado de la historia
El acto de volver a tallar los retratos imperiales era, a un tiempo, una práctica técnica, económica e ideológica. En cada busto intervenido se condensaban decisiones de gran complejidad: la urgencia de legitimar un nuevo gobierno, la escasez de mármol en ciertas provincias, la voluntad de evocar a un predecesor glorioso o la necesidad de silenciar a uno infame.

El análisis demuestra que Nerón fue el emperador cuyas efigies sufrieron más remodelaciones, seguido de Calígula y Domiciano. Los tres compartían la condena de la damnatio memoriae. Vespasiano, que accedió al poder tras el caótico Año de los Cuatro Emperadores, aprovechó los retratos de Nerón para dar forma a los suyos propios: el 51 % de sus efigies supervivientes es fruto de la talla de esculturas previas. Sus hijos Tito y Domiciano siguieron el mismo procedimiento.

En el caso de Nerva, la mayoría de sus retratos provienen de la remodelación de bustos de Domiciano. Las autoras de la investigación aducen dos razones. Por un lado, la urgencia de disponer de imágenes del nuevo gobernante ya en el inicio de su gobierno. Por otro lado, el hecho de que Nerva murió tan solo 16 meses después de acceder al trono. Puesto que no había tiempo para producir de forma masiva retratos nuevos, el mármol ya tallado ofrecía la solución más rápida.

En cada busto intervenido se condensaban decisiones de gran complejidad: la urgencia de legitimar un nuevo gobierno, la escasez de mármol, la voluntad de evocar a un predecesor glorioso o de silenciar a uno infame.

La “reconfiguración retrospectiva”: honrar al antecesor
El fenómeno no se limitaba a eliminar la memoria de los tiranos. Bologna y Bucolo documentan lo que denominan “reconfiguración retrospectiva”: la conversión de los retratos de un emperador en los de un predecesor glorioso. Los bustos de Calígula, por ejemplo, se volvieron a tallar mayoritariamente con las facciones de Augusto y no de Claudio, su sucesor inmediato. La razón de fondo era política: el culto al divino Augusto seguía alimentando la demanda de sus imágenes mucho después de su muerte.

El análisis demuestra que Nerón fue el emperador cuyas efigies sufrieron más remodelaciones, seguido de Calígula y Domiciano. Los tres compartían la condena de la damnatio memoriae.

La geografía del olvido: Roma e Hispania lideran el retallado
La media de retratos retallados en el conjunto del Imperio romano se sitúa en el 8 %. Sin embargo, Roma alcanza el 11 % e Hispania el 19 %, muy por encima del promedio. El norte de África y Asia Menor, por su parte, se quedan en el 4 %. En Asia Menor, los talleres locales disponían de mármol y de artesanos capaces de producir retratos nuevos con rapidez. En el norte de África, por el contrario, la escultura oficial se importaba.

En Roma, el pico se produce con los Flavios. El 50 % de los retratos imperiales de ese período se tallaron a partir de esculturas preexistentes, casi siempre a partir de imágenes de Nerón. En Hispania, la alta tasa de reutilización y retallado refleja la lealtad de las élites locales: los bustos de Calígula se convirtieron, sobre todo, en imágenes de Augusto, el gran transformador de la península, en lugar de hacerlo en las de Claudio, como ocurrió en el resto del imperio.

En Hispania, la alta tasa de reutilización y retallado refleja la lealtad de las élites locales: los bustos de Calígula se convirtieron, sobre todo, en imágenes de Augusto, el gran transformador de la península.

Cuánto mármol se tocaba: cuatro niveles de intervención
Las investigadoras han detectado cuatro niveles de retallado. En el nivel 3, el escultor remodela todas las superficies visibles y borra cualquier rastro del rostro anterior. En el nivel 2 (el más frecuente, con un 52 % de los casos) solo se interviene en la parte frontal, mientras que los laterales y el dorso conservan huellas del original. El nivel 1 presenta rastros del predecesor incluso en la cara. El nivel 0 se limita a modificar la inscripción que acompaña a la efigie.

El porcentaje más alto de intervención total (nivel 3) se registra bajo los denominados emperadores adoptivos o cinco emperadores buenos, especialmente durante los reinados de Nerva y Trajano, cuando la voluntad de suprimir la imagen de Domiciano se encontraba en su punto cumbre. En el período julio-claudio, los escultores se conformaban con retocar la parte frontal de las imágenes, pues las semejanzas físicas entre los miembros de la misma familia hacían innecesaria una transformación completa.

El porcentaje más alto de intervención total (nivel 3) se registra bajo los denominados emperadores adoptivos o cinco emperadores buenos, especialmente durante los reinados de Nerva y Trajano.

Cuando el retallado desaparece: moda, crisis y política
Bajo los Antoninos, el retallado prácticamente desaparece pese a que la producción escultórica alcanza su cota más alta. Bologna y Bucolo lo explican por una razón técnica. Los emperadores julio-claudios y flavios lucían peinados cortos y caras rasuradas. Los antoninos, en cambio, portaban barbas y cabellos voluminosos. Transformar un busto antiguo en uno de Adriano o de Marco Aurelio habría supuesto eliminar tanto mármol de la escultura que las proporciones del resultado habrían sido grotescas.

Los períodos de crisis política también reducían la práctica. En los periodos de rápida sucesión imperial, primaba la destrucción o el almacenamiento de las imágenes. Siempre quedaba la posibilidad de rehabilitar al emperador de turno y el mármol era demasiado valioso para transformarlo en una efigie de la que hubiera que deshacerse semanas después.