Tras más de dos décadas de lucha por los derechos humanos en Guerrero y en defensa de los familiares de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, el abogado Vidulfo Rosales presentó este jueves su renuncia al Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, donde laboró durante los últimos 24 años.

En una carta pública titulada “En otras trincheras de lucha”, Rosales anunció su decisión de apartarse de la defensa directa del caso Ayotzinapa por motivos personales, así como por la falta de recursos, respaldo político y el desgaste acumulado que ha enfrentado como principal representante legal del caso. “Me retiro de la primera línea de la lucha social con la frente en alto”, escribió el abogado.
Rosales fue figura clave en la visibilización internacional del caso Ayotzinapa y acompañó de forma constante a las familias de los estudiantes desde su desaparición en 2014. No obstante, aseguró que la defensa legal del caso continuará bajo la conducción de Tlachinollan, el Centro Prodh y otras organizaciones de derechos humanos.
La renuncia de Rosales ocurre en un contexto de profunda transformación en el Poder Judicial. De acuerdo con fuentes judiciales y una fotografía difundida en redes sociales, el abogado se incorporará al equipo de trabajo de Hugo Aguilar, quien asumirá la presidencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) el próximo 1 de septiembre.
Hugo Aguilar Ortiz, abogado mixteco y defensor de comunidades indígenas, fue electo en junio como nuevo presidente de la Corte tras una reforma que redujo el número de ministros y eliminó las salas. Su llegada representa un giro simbólico e ideológico dentro del máximo tribunal del país. Aguilar ha prometido construir una justicia más cercana a los pueblos originarios y a los sectores históricamente marginados.