UN VOLANTE PARA RECUPERAR LA VIDA: CINCO AÑOS DEL SIMULADOR DE HYUNDAI QUE AYUDA A VOLVER A CONDUCIR TRAS UN DAÑO CEREBRAL

Hace cinco años, Hyundai Motor España cedió un simulador de rallyes a la Fundación Hospitalarias Madrid para rehabilitar a pacientes con Daño Cerebral Adquirido. Hoy, el 31% de quienes lo han usado ha logrado volver a conducir y el 100% ha mejorado en distintas áreas terapéuticas. Con software más realista, escenarios urbanos y supervisión clínica, el proyecto demuestra que la innovación del motor también puede devolver autonomía.

La conducción tiene algo que va mucho más allá del acto de moverse. Es rutina, independencia, volver a decidir. Por eso, cuando una persona sufre un Daño Cerebral Adquirido tras un ictus, un traumatismo craneoencefálico u otra lesión, la pregunta “¿podré volver a conducir?” pesa como una losa. No solo por el coche, sino por todo lo que representa. Volver a llevar a los niños, ir a la compra sin pedir favores, ir a rehabilitación sin depender de nadie. La vida, en su versión más cotidiana.

Hace cinco años, Hyundai Motor España y la Fundación Hospitalarias Madrid empezaron una colaboración con una idea tan simple como potente: poner tecnología de automoción al servicio de la rehabilitación. Hyundai cedió un simulador de conducción de rallyes, y el centro lo integró en su programa terapéutico como herramienta para entrenar capacidades clave, tanto cognitivas como funcionales y emocionales. No era un “juego” para distraer. Era una forma segura de trabajar atención, coordinación, planificación, memoria y tiempos de reacción sin exponer a nadie a los riesgos de la vía pública.

Cinco años después, los resultados ya no se cuentan en buenas intenciones, se cuentan en datos. Hoy, el 31% de los pacientes que ha recibido terapia con esta herramienta ha logrado volver a conducir en la vida real, y el 100% ha experimentado avances terapéuticos en distintas áreas de su rehabilitación. Son cifras que impresionan por lo que implican: recuperar habilidades y, con ellas, recuperar autoestima y autonomía.

El proyecto también ha evolucionado técnicamente. Con supervisión del equipo médico de la Fundación y la colaboración del especialista Todo Racing, el simulador ha recibido mejoras continuas. La última, especialmente relevante, es un software más completo y realista llamado Taxi Driver, capaz de recrear situaciones de tráfico urbano con peatones, semáforos y escenarios dinámicos. Es decir, la vida real, pero en un entorno controlado.

Detrás de todo esto hay una idea que merece más espacio en un medio como este: la innovación no siempre se mide en caballos o pantallas. A veces se mide en una frase como la de José Miguel Aguilar, paciente que volvió a conducir tras un ictus: “Para mí es una libertad”. Y pocas cosas suenan tan contemporáneas y tan humanas como eso.