El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, calificó el hecho como una “horrible y deliberada matanza de civiles”.

La mañana del jueves, los rescatistas y numerosos vecinos se afanaban en retirar escombros del centro de Kiev tras los ataques, según constató un periodista de AFP.
Una bomba dejó un cráter humeante en un edificio residencial de cinco pisos que quedó partido en dos por el bombardeo. Una escuela de preescolar resultó igualmente dañada y un centro comercial fue alcanzado.
Los socorristas sacaron de los escombros un cuerpo cubierto de polvo y vestido con pijama, y lo colocaron en una bolsa negra de plástico.
Según el último balance de los rescatistas, 19 personas murieron, entre ellos cuatro menores, y otras 52 resultaron heridas.