La ciudad costera de Tampico ha lanzado una peculiar pero ambiciosa apuesta turística: convertirse en la capital mundial de los ovnis. La iniciativa nace a partir de una leyenda urbana que ha perdurado durante décadas entre los habitantes del sur de Tamaulipas: la creencia de que una base extraterrestre submarina protege sus costas de huracanes.

La historia se remonta a mediados del siglo XX, cuando tras varios ciclones devastadores, como el que azotó la zona en 1955, los fenómenos naturales de este tipo dejaron de impactar directamente la región. Según la tradición popular, esto se debe a la presencia de una ciudad alienígena oculta bajo el mar, conocida como Amupac, la cual desviaría los ciclones para evitar daños en el área metropolitana de Tampico, Madero y Altamira.
La leyenda ha trascendido generaciones y, en años recientes, se ha transformado en un elemento clave del imaginario colectivo local. Negocios, festivales y hasta monumentos alusivos a los ovnis se han instalado en Playa Miramar y otras zonas turísticas de la región. Incluso, se celebra el llamado “Día del Marciano”, un evento temático que atrae a turistas y curiosos.
Ante el creciente interés, empresarios, cronistas locales y autoridades han comenzado a proponer una estrategia formal para posicionar a Tampico como un destino turístico de talla internacional enfocado en el fenómeno OVNI, siguiendo el ejemplo de Roswell, Nuevo México, en Estados Unidos.
“Tenemos una historia única, con elementos que forman parte de la identidad de la ciudad. Es hora de aprovechar este potencial desde un enfoque cultural y turístico”, comentó un vocero de la oficina de turismo municipal en entrevista con medios locales.
No obstante, Tampico no es el único sitio en México con aspiraciones interplanetarias. Desde 2022, La Rumorosa, en Baja California, ha sido promocionada oficialmente como la “capital mundial del fenómeno OVNI”, con festivales internacionales, calles con nombres de investigadores ufológicos y una agenda cultural centrada en los avistamientos.
A pesar de ello, Tampico apuesta por la singularidad de su relato: no solo se trata de avistamientos, sino de la supuesta protección activa de seres extraterrestres, una narrativa que mezcla ciencia ficción con misticismo costero.
Mientras los científicos atribuyen la ausencia de huracanes en la zona a factores geográficos y oceánicos, la población local mantiene viva la fe en sus guardianes del espacio exterior. Y con ello, Tampico sueña con conquistar un nuevo título: el de capital mundial de los ovnis.