LIDERA MÉXICO LA INFRAESTRUCTURA DEL SUPERCÓMPUTO EN LATINOAMÉRICA

La mayor parte de la infraestructura se concentra en universidades y centros de investigación públicos.

México se posiciona como el país con mayor desarrollo en infraestructura de supercómputo en América Latina, de acuerdo con especialistas en ciencia y tecnología.

El uso de sistemas de cómputo de alto rendimiento se concentra principalmente en el ámbito académico, donde universidades públicas y centros de investigación lideran los proyectos más avanzados.

Se calcula que en el país operan entre 10 y 12 centros especializados en supercómputo, distribuidos en distintas entidades y dedicados a investigación científica y tecnológica.

Estas instalaciones permiten realizar simulaciones complejas, análisis de grandes volúmenes de datos y desarrollo de modelos en áreas como salud, energía, clima y materiales.

A diferencia de otros países, la participación del sector privado en este tipo de infraestructura sigue siendo limitada, lo que refuerza el papel del Estado en el impulso tecnológico.

Expertos coinciden en que el reto a futuro será ampliar el acceso al supercómputo y fortalecer la vinculación entre academia, industria y gobierno para aprovechar su potencial económico y social.

La primera supercomputadora en México y en América Latina fue la Cray Y-P4/464, conocida como Sirio, que se instaló en la Dirección General de Servicios de Cómputo Académico (DGSCA) de la UNAM el 14 de noviembre de 1991. Desde entonces, la demanda académica por este tipo de infraestructura no ha dejado de crecer.

Aunque es posible que haya algunos sistemas en bancos privados, con fines muy específicos, esa información no es pública, dijo a medios mexicanos Lukas Nellen Filla, investigador del Instituto de Ciencias Nucleares de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

En la actualidad, el auge de la inteligencia artificial (IA), añadió Nellen Filla, ha incorporado nuevos campos de estudio al uso del supercómputo, como la lingüística, aunque todavía “hace falta estimular a comunidades que no son usuarias tradicionales, por ejemplo, en el ámbito de las humanidades”.

El especialista consideró que si la inversión en el proyecto Coatlicue, “la próxima supercomputadora nacional”, se concreta en tiempo y forma, México consolidará en el TOP500 de supercomputadoras del mundo.