El arzobispo de París, Monseñor Laurent Ulrich, golpeó tres veces con su báculo las puertas del templo, de más de 860 años de antigüedad, las puertas se abrieron a las 19:21 horas y el coro de la catedral respondió invitando a los fieles a volver a entrar.
En el interior, esperaban unos 1.500 invitados, entre ellos 40 mandatarios, como el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump; el multimillonario y propietario de la red social X, Elon Musk; el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski; el príncipe Guillermo, heredero de la corona británica; el príncipe Alberto de Mónaco, el presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, y la primera dama estadounidense, Jill Biden.
El presidente francés Emmanuel Macron, junto a su esposa Brigitte y la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, entraron detrás del arzobispo y la comitiva de autoridades eclesiásticas.
Las obras de reconstrucción para instalar un nuevo tejado, para limpiar y restaurar las partes dañadas y para crear toda una nueva iluminación modulable, costaron cerca de 770 millones de dólares, provenientes de donaciones del mundo entero.
