Más de 55 millones de extranjeros con visas válidas para ingresar o residir en Estados Unidos están siendo objeto de un control continuo, informó este jueves un funcionario del Departamento de Estado.

La cifra fue revelada en el marco de los esfuerzos del Gobierno por reforzar la seguridad nacional y revisar más estrictamente los antecedentes de los titulares de visas, especialmente aquellos que podrían haber violado leyes migratorias o penales.
“El Departamento de Estado revoca los visados siempre que hay indicios de una posible inelegibilidad, lo que incluye permanencia ilegal, actividad delictiva, amenazas a la seguridad pública, participación en actos terroristas o apoyo a organizaciones terroristas”, explicó el funcionario, que pidió mantener el anonimato.
Aunque estas revisiones no son nuevas, la administración del expresidente Donald Trump impulsó un enfoque más sistemático y riguroso, lo que ha llevado a una vigilancia más activa incluso después de la emisión de la visa.
“Revisamos toda la información disponible como parte de nuestro proceso de verificación, incluidos los antecedentes penales o migratorios, y cualquier dato que surja tras otorgar el visado y que pueda indicar una posible inelegibilidad”, añadió.
Este anuncio se da a conocer en momentos en que el gobierno también evalúa endurecer los requisitos para nuevos solicitantes de visas, considerando incluso posibles actitudes “antiestadounidenses” en los procesos de admisión.
La política forma parte de un enfoque más estricto hacia la inmigración legal, que busca reforzar los mecanismos de seguridad sin necesidad de cambios legislativos.