El secretario general, António Guterres, advierte que los menores no pueden ser “conejillos de indias” de una tecnología sin regular y urge a vigilar también su enorme impacto ambiental.

En el marco de la apertura del primer Diálogo Global sobre Gobernanza de la Inteligencia Artificial celebrado en Ginebra, el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, lanzó una contundente advertencia al mundo: el desarrollo tecnológico avanza a un ritmo descontrolado que supera la capacidad de regulación de los gobiernos, convirtiendo la realidad actual en un “experimento” sin planificación ni consentimiento.
Ante este escenario, Guterres propuso formalmente la creación de un pacto internacional diseñado específicamente para proteger a los niños frente a los riesgos de la inteligencia artificial (IA), sentenciando que ningún menor debe convertirse en “un conejillo de indias de una IA no regulada”.
Los tres pilares para proteger a los menores
El pacto planteado por el jefe de la ONU se sostiene sobre tres principios fundamentales y de aplicación obligatoria para la industria tecnológica:
Seguridad garantizada: Las empresas deben demostrar de forma fehaciente que sus sistemas son seguros para los menores antes de ponerlos a su disposición.
Tolerancia cero: Prohibición absoluta y erradicación de la generación de imágenes de abuso sexual infantil mediante herramientas de IA.
Soporte humano de emergencia: Obligación de que los sistemas redirijan automáticamente a los niños hacia ayuda humana especializada cuando los algoritmos detecten señales de angustia o riesgo de autolesión.
Este encuentro en Ginebra, que reúne a los 193 Estados miembros de Naciones Unidas tras la publicación del primer informe del Panel Científico Internacional Independiente sobre IA, forma parte de la estrategia aprobada en el Pacto Digital Global de 2024. El objetivo es equilibrar una tecnología dominada actualmente por un reducido grupo de corporaciones estadounidenses y algunas firmas chinas en rápido avance, una concentración de poder que está ensanchando drásticamente la brecha tecnológica mundial.
“Internet tardó quince años en alcanzar mil millones de usuarios; la IA lo ha conseguido en apenas dos. Los sistemas más avanzados ya escriben código, actúan en internet y toman decisiones con una supervisión humana cada vez menor”, alertó Guterres.
Alerta por el devastador impacto ambiental de los datos
Más allá de la protección infantil, la ONU puso el foco en la insostenible huella ecológica de la IA a través de la nueva Iniciativa de Transparencia Ambiental sobre la IA. Mediante esta propuesta, se insta a las grandes empresas tecnológicas a publicar el impacto ambiental completo de sus sistemas, incluyendo emisiones de carbono y el consumo de suelo y agua.
Las proyecciones presentadas por el secretario general son alarmantes:
Consumo eléctrico: Los centros de datos consumen ya más electricidad que la mayoría de los países. Para el año 2030, podrían utilizar más energía que todos salvo cinco Estados del mundo.
Consumo de agua: Para 2030, estas instalaciones podrían absorber tanta agua como la que necesitarían los 1,300 millones de habitantes del África subsahariana durante todo un año.
Como contraofensiva, la ONU exige a las tecnológicas que alimenten el 100% de sus centros de datos con energías renovables antes de 2030.
Un fondo global para el desarrollo equitativo
Con el fin de evitar que los países del Sur Global queden rezagados y vulnerables ante este tsunami tecnológico, Guterres anunció que presentará ante la Asamblea General una propuesta para crear el Fondo Mundial para la Inteligencia Artificial. Este mecanismo estará destinado exclusivamente a financiar capacidades, acceso a datos e infraestructuras de computación en las naciones en desarrollo, buscando democratizar los beneficios de la IA bajo un marco ético y seguro.
