Un hallazgo fortuito en un área minera amenaza con convertirse en una pérdida irreparable: un megalito de mil años descubierto en Dongi-Dongi, Sulawesi Central, se encuentra en peligro de destrucción.

Muchos de los hallazgos arqueológicos más sorprendentes comienzan de un modo aparentemente trivial. En un remoto rincón de Sulawesi Central, entre maquinaria y barro removido, producto de la minería de oro, un vecino de la aldea de Dongi-Dongi observó algo que no encajaba en aquel paisaje antropizado. Se trataba de una gran piedra tallada con un rostro humano que emergía entre los sedimentos.
La escena se registró en un vídeo que no tardó en circular en redes sociales. El descubridor explicaba que la piedra se encontraba en un área de extracción de oro. Puesto que los buscadores de este metal estaban removiendo el suelo, su preocupación era evidente: si nadie intervenía, las excavadoras podrían destruir lo que parecía ser un antiguo monumento. El tamaño de la roca y las marcas de talla indicaban que se trataba de un artefacto creado por manos humanas, quizás hacía siglos o incluso milenios.
Los arqueólogos no tardaron en interesarse por el hallazgo. Tras examinar las imágenes y visitar el lugar, concluyeron que, en efecto, la piedra pertenecía a la tradición megalítica de Sulawesi Central, pero ¿qué significaba? ¿A quién representaba el rostro tallado? ¿Era tan antigua como parecía?