El ministro de Exteriores surcoreano viajó a Washington tras la detención de cientos de trabajadores en una planta de Hyundai en Georgia. La redada generó indignación en Seúl y abrió tensiones diplomáticas.

El ministro de Exteriores surcoreano viajó a Washington tras la detención de cientos de trabajadores en una planta de Hyundai en Georgia. La redada generó indignación en Seúl y abrió tensiones diplomáticas.
Cuerpo de la nota:
Seúl, 8 de septiembre de 2025 – El ministro de Exteriores de Corea del Sur partió este lunes hacia Estados Unidos con el objetivo de coordinar el regreso de más de 300 trabajadores surcoreanos detenidos la semana pasada durante una redada migratoria en Georgia, que ha causado conmoción y protestas en su país de origen.
La operación, llevada a cabo el pasado 4 de septiembre por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), tuvo lugar en una fábrica de baterías en construcción dentro del complejo automotriz de Hyundai en Georgia. Un total de 475 trabajadores fueron detenidos, de los cuales más de 300 eran ciudadanos surcoreanos. Las imágenes difundidas por ICE, donde algunos de los detenidos aparecían esposados de manos, tobillos y cintura, desataron críticas tanto en Corea del Sur como en organismos internacionales de derechos humanos.
En respuesta a la creciente presión política y social, el gobierno surcoreano anunció el domingo que Estados Unidos aceptó liberar a los trabajadores detenidos. Se prevé que un avión chárter los repatríe una vez completados los trámites administrativos pendientes.
El incidente ha generado un fuerte malestar en Corea del Sur, donde muchos lo interpretan como una traición a los lazos económicos y diplomáticos entre ambos países. Hyundai, una de las principales multinacionales surcoreanas, es una figura clave en las relaciones comerciales con Estados Unidos, y la construcción de la planta forma parte de una inversión millonaria en suelo estadounidense.
Por su parte, el presidente estadounidense Donald Trump, quien previamente respaldó la redada como parte de su política migratoria, sugirió el domingo por la noche que podría alcanzarse un acuerdo para que los trabajadores surcoreanos colaboren en la capacitación de ciudadanos estadounidenses en áreas como la fabricación de baterías y equipos informáticos.
La situación ha reavivado el debate sobre las condiciones laborales de trabajadores extranjeros en Estados Unidos y el papel que juegan las multinacionales en la regulación migratoria.