Recordó la beatificación en Estonia y en Hungría del jesuita Eduard Profittlich y de la joven María Magdolna Bódi.

En su homilía, el Pontífice señaló que, para estos dos laicos “todo comenzó cuando, aún jóvenes, respondieron ‘sí’ a Dios y se entregaron a Él plenamente, sin guardar nada para sí”. Ambos, dijo, estaban “enamorados de Jesús y dispuestos a dar todo por Él”.
Este domingo, 7 de septiembre, después de haber presidido la Misa con el rito de canonización de Pier Giorgio Frassati y Carlo Acutis, en sus palabras antes de rezar la oración del ángelus el Pontífice recuerda que, “las aparentes victorias logradas por las armas, sembrando muerte y destrucción, son en realidad derrotas y nunca traen paz ni seguridad”. Además, recordó la beatificación en Estonia y en Hungría del jesuita Eduard Profittlich y de la joven María Magdolna Bódi.